Seleccionar página

Los desafíos universitarios a lo largo de 2020

Los desafíos universitarios a lo largo de 2020

Escrito por: Jomer

2020 ha sido un año conglomerado para nuestros conceptos. Resulta que, con tantos cambios, hemos sido testigos de cómo nuestras expectativas terminaban en la basura y salían a luz muchas realidades.

Entre todos los sectores de la sociedad nicaragüense, los jóvenes universitarios han tenido que enfrentar el cambio más espontáneo, pasar de la presencialidad a la virtualidad. Valentina, nombre que le daremos a una joven esteliana de 17 años que, para iniciar la carrera de Enseñanza Artística Musical tuvo que hacer un cambio de 180 grados en su vida, amablemente pidió su anonimato para la elaboración de este artículo, donde nos narra cómo ha sido su experiencia universitaria a lo largo del año.

Entremos en contexto, nuestro país cuenta con alrededor de 40 universidades sin contar sus respectivos recintos regionales, el 85% de estas son privadas, de las cuales solo 5% recibe parte del presupuesto estatal. Con este hecho, es fácil constatar que la mayoría de universitarios nicaragüenses son estudiantes de enseñanza privada, y que la mayoría de estas universidades se están valiendo de sus propios recursos para seguir brindando de enseñanza a sus alumnos; de hecho, las universidades privadas son principalmente quienes han optado por la educación en línea como medida preventiva ante la crisis sanitaria causada por el COVID-19. Y la educación de Valentina cumple con todos los paradigmas anteriores.

Un trayecto con muchos altibajos

Recibir la noticia del primer caso confirmado de Coronavirus en el país fue algo sorprendente para ella, ya que con solo haber recibido un mes de clases presenciales, en el cuál trataba de adaptarse a la vida universitaria, a trabajos en grupo, al clima, entre otros; todo cambió de la noche a la mañana. «Pensé que sería necesario recibir las clases en línea, y se nos haría fácil hacer una modalidad virtual», comenta. Pero iniciar con las clases en línea no fue tarea fácil. «Fue un largo proceso, muchos estudiantes decidieron salirse, se nos hizo complicado al momento de grabar tareas porque se necesitaba un buen espacio [en el teléfono] y sonido limpio, cosa que a veces en mi casa es difícil conseguir. Pero no solo a nosotros se nos complicaron las cosas, muchos maestros no se acostumbraban a dar clases así, por el hecho de que son materias muy prácticas y de mucha técnica. Mi carrera es difícil de recibir a través de tutorías en línea ya que necesita mucha supervisión y algunos detalles marcan la diferencia, pero los maestros han implementado sus recursos para mejorar la calidad de enseñanza y eliminar esos obstáculos», narra.

Cabe mencionar que ninguna institución de educación superior quedó fuera de la posibilidad de tener percances durante las clases, y de alguna u otra manera hubo dificultades. Sin embargo, 9 estudiantes a través de un sondeo virtual opinaban que sus universidades no hicieron nada para mejorar la calidad en la enseñanza virtual y que por eso les resultaba mejor aprender de manera presencial. También, que entre los problemas que tuvieron destacaban el poco aprendizaje obtenido como el mayor de todos, lo que hacía que algunos compañeros desistieran de la carrera.

Con el paso del tiempo y al ver que la pandemia «no nos había afectado demasiado», después de semana santa muchas universidades comenzaron a recibir alumnos en sus aulas, en una modalidad que combinaba clases virtuales y presenciales, dónde se seguían las medidas de higiene recomendadas por la OMS. Para colmo, la universidad de Valentina también tomó esta decisión, por desgracia ella no podía asistir debido a la distancia y a que las propiedades climáticas de Managua afectan sus problemas de salud. «Soy propensa al contagio del virus y era mejor prevenir cualquier cosa», relata. Al día de hoy, muchas universidades siguen manteniendo las clases virtuales, pero un número significativo están en clases semi o completamente presenciales. Ante la incertidumbre, ella ya ha una tomado una decisión en caso de que su universidad optase por las clases semipresenciales, no ir. «Movilizarme a Managua para recibir 2 clases a la semana no valdría la pena, sería más riesgoso y costoso, ya que para acceder a mi educación debo rentar un dormitorio cerca de la universidad», dice.

Sin embargo, Valentina argumenta que su principal objetivo es darlo todo en este semestre y que su mayor deseo es que tarde o temprano las clases presenciales vuelvan para así volver a ver a sus amigos, aprovechar las clases y recuperar el tiempo perdido.

Antecedentes igual de desafiantes

Anteriormente articulamos que varios estudiantes se retiraron de sus universidades bien por la pandemia o porque la educación en línea no era factible para ellos. Valentina está motivaba a seguir porque le costó demasiado entrar a la universidad, ya que tuvo que tomar muchos riesgos, por ejemplo, dejar su ritmo de vida en Estelí para vivir en Managua. Ella es estudiante de primer ingreso, por lo cual, dejarlo todo para irse a estudiar fue una dura decisión, su rutina cambió y las clases se convirtieron su prioridad principal.

Pero este recorrido comienza desde antes, desde tercer año de secundaria ella ya sabía que era lo quería estudiar, pero no fue sino hasta quinto año que tuvo que tomar una decisión, esta fue influencia por sus padres, puesto que opinaban que si Valentina estudiaba Música acarrearía muchos gastos, por lo tanto, tuvo que dejar su sueño atrás optar por Ingeniería Civil. Para suerte de Valentina, a los meses cambiaron de opinión. «Un día me dijeron: Valentina, mirá, vas a estudiar lo que vos querés. En ese momento me puse súper feliz, y luego agregaron: Vos podés estudiar la Ingeniería acá [en Estelí] de lunes a viernes, y los sábados estudiar Música. Me dije a mi misma que, bueno, aunque fuera los sábados, pero iba a estudiar lo que yo quería», explica.

Instantáneamente comenzó investigar las universidades en dónde podía ingresar a estudiar, en ellas estaba la UPOLI y UNAN en Nicaragua o la UCR y UNA en Costa Rica. El corazón le dio un vuelco cuando se dio cuenta que dónde le era más cercano estudiar tendría que ir de lunes a viernes. «Hala, ¿y ahora cómo le hago?», pensó, ya estaba inscrita en la UNI de Estelí para estudiar Ingeniería y fue entonces cuando tomó el mayor riesgo que pudo, no realizar el examen de admisión. En enero de este año, con una opción descartada y la incertidumbre de dónde estudiar su segunda opción, le llegó la noticia de que no podría ingresar en las universidades de Costa Rica porque el periodo de admisión había pasado, así, con el tiempo en su contra recibió otra mala noticia, su padre se había quedado sin trabajo.

Cuando todo parecía perdido un halo de luz llegó, su padre logró conseguir trabajo, y justo un mes antes de iniciar el año lectivo, se dirigieron a realizar las gestiones de admisión, ella temía no ingresar porque la pre matrícula había sido en octubre del año anterior, por suerte no hubo más inconvenientes y tras realizar una prueba de aptitud fue admitida para estudiar Enseñanza Artística Musical. «Estoy muy feliz de estudiar lo que siempre quise», finaliza.

Expectativas, realidades y alternativas de la educación virtual ante la incógnita de cuando volveremos a una normalidad cercana a antes de la pandemia, se nos viene la pregunta de si Nicaragua está tecnológicamente preparada para una modalidad 100% virtual, está respuesta solo puede ser brindada por quienes han puesto en práctica esta modalidad. Los estudiantes del sondeo nos comentaban que no debido a los problemas de acceso y conexión a internet junto con el desconocimiento del uso de los dispositivos tecnológicos y las plataformas educativas por parte de los maestros, pero que existen muchas herramientas y alternativas. El 62.5% de las universidades tienen su propio entorno virtual de aprendizaje, el resto debe hacer uso de sistemas abiertos como Google Classroom, esto último lo sabemos por los jóvenes que participaron del sondeo, en donde 5 de ellos eran de educación privada, de los cuales 3 están en modalidad virtual actualmente.

Pero no solo la virtualidad es una de las opciones a nuestra disponibilidad para afrontar la nueva normalidad, las teleclases es la alternativa por parte del estado para la educación secundaria, Valentina argumenta que son de ayudan ya que traen una solución de gran alcance, pero que en realidad al igual que la modalidad virtual e incluso presencial todo depende de si el estudiante quiere aprender, y como ejemplo tomaba a algunos de sus compañeros, quiénes tenían problemas para conectarse a las clases en vivo y entonces les ayudaba explicándoles lo que les habían enseñado. «Lo que importa con las ganas de aprender», nos dice.

Lo que sabemos es que el Coronavirus causó un cambio radical que nos pilló por sorpresa e hizo que tomáramos decisiones inmediatas, como resultó ser el cambio a la virtualidad; sin embargo, esto nos ayudó a darnos cuenta de las deficiencias que tenemos en ese aspecto y así replantear nuestra estrategia. A esto se suma las expectativas iniciales que teníamos con respecto al 2020, muchas de estas cambiaron y dieron lugar a otras, así nos lo cuentan los estudiantes del sondeo, ellos esperaban que las universidades tomaran mejores medidas de cuido para continuar las clases y no afectar a los estudiantes y que las clases en línea serían fáciles de recibir. Pero nunca nos imaginábamos que esto llegaría tan lejos, así, nuestras emociones, con tantas adversidades, fueron afectadas. «Las personas que conocí en la universidad me trataron muy bien, me hice amiga de ellos, y fue difícil dejarlos cuando ya les tenía un cariño muy especial», nos dice Valentina.

Pero lo importante es mirar la situación desde otro ángulo, no es malo tener expectativas, simplemente hay que tomar en cuenta que es una experiencia temporal de la que saldremos en su debido momento. Esta pandemia nos ha dejado muchas enseñanzas e historias de resiliencia y eso solo nos motiva a qué cuando todo termine hagamos las cosas de una mejor manera. Estos son los pensamientos de los jóvenes universitarios del sondeo: “Seguir los estudios sin ningún problema». «Recibir las clases presenciales tomando todas las medidas necesarias». «Tener la oportunidad de retomar todo lo que no vimos». “Que haya una mejor calidad en la educación”. «Mi mensaje sería recordarles que todo pasa por algo y que al final lo importante es no decaer por algo que es temporal, si no mantener la fuerza y seguir adelante», nos dice Valentina al despedirse de la entrevista realizada.

Sobre el Autor

Trackbacks / Pingbacks

  1. Régimen busca priorizar a la Juventud Sandinista en universidades públicas – Revista Cultura Libre - […] Los desafíos universitarios a lo largo de 2020 […]

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Publicaciones recientes

Videos Recientes

Cargando...

Revista digital