Un país no solamente tiene una historia. También tiene una banda sonora, y esa banda sonora cambia con los años.
Cuando lanzamos la convocatoria de esta edición no buscábamos una sola respuesta. Preguntamos a qué suena Nicaragua y las respuestas llegaron en plural: suena a marimba y a palo de mayo, a canción testimonial y a rock, a bus lleno y a radio encendida, a los audífonos de una generación que descubre música en internet.
Esta edición recorre esa pluralidad. Hay una mirada a los veinte años de un disco que sigue incomodando y otra a la música que se hace hoy desde un cuarto con una computadora prestada.
Hay un análisis de lo que cuesta, en dinero y en aislamiento, que las giras internacionales pasen de largo por Managua. Hay quien vuelve a Carlos Mejía Godoy para preguntarse qué guarda una canción testimonial, quien dice que Nicaragua suena a su gente y a sus historias, y quien recuerda una mañana de desfile patrio en que el palo de mayo se le metió en los huesos. Los poemas de Daysi Flores le ponen versos a la memoria.
Y al final, una reseña y una playlist para que sigas escuchando.
Quizás un país no tiene una sola banda sonora, sino muchas: una por generación, por ciudad y por persona. Esta edición es una invitación a escuchar las tuyas.
¿A qué suena tu Nicaragua?
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