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El ecofeminismo, una propuesta indecente.

El ecofeminismo, una propuesta indecente.

Por Oscar B. Contreras A.

A lo largo de la historia de la humanidad, se han desarrollado un sinnúmero de posturas, que van desde el machismo, hasta el feminismo radical. Por mucho tiempo nos hemos vistos de un extremo a otro, hasta el surgimiento de una alternativa de pensamiento que llamaremos ecofeminismo, y que ha sido desarrollado en el pensamiento de Ivone Gebara desde una nueva propuesta.

Antes de desarrollar su pensamiento creo necesario hablar de ella, Ivone Gebara, nació en Brasil, en el año de 1944, religiosa, filósofa y teóloga, en Brasil. Estudio en la Pontificia Universidad Católica de Sao Paulo, donde obtuvo su doctorado en filosofía y en la universidad de Lovaina y obtuvo su segundo doctorado en ciencias de la Religión.

Es una exponente de la teología de la liberación, la cual desarrolla desde la preceptiva de la liberación de los pobres. Al mismo tiempo gran defensora del ecofeminismo, como modelo de igualdad entre el hombre y la mujer de nuestro tiempo.

Su obra “Intuiciones ecofeministas” (2000), está estructurada en cuatro grandes temas, donde la autora desconstruyendo minuciosamente los contenidos de la teología patriarcal, desentraña el papel de la religión como legitimadora de la subordinación de las mujeres y la naturaleza. Desde su compromiso vital con las mujeres pobres del nordeste brasileño, apunta a la construcción de una nueva ética, buscando espacios de libertad y de justicia donde poder disfrutar de la vida sin exclusiones.

El ecofeminismo

Es una corriente de pensamiento que trata de captar la realidad feminista (cómo mujeres) y ecológica (naturaleza). Estas dos realidades se fueron desarrollando, hasta evolucionar a lo que hoy conocemos como ecofeminismo.

Dicho término tiene sus orígenes en Francia a finales de los años setenta y fue introducida por la feminista Francoise D´Eaubonne, con la finalidad de mostrar la lucha entre el cambio de relaciones entre hombre y mujer con la transformación de nuestras relaciones con el ecosistema.

El ecofeminismo se presenta como un pensamiento crítico, no sólo por criticar el sistema actual, sino porque resalta valores que hemos olvidado como: libertad, igualdad y solidaridad, propios de la ilustración y que ante este mundo contemporáneo surge como una relación entre iguales, sin olvida en ningún momento que somos hombres y mujeres, parte de la naturaleza y de un pensamiento que se ve reflejado en el ámbito sociocultural, político e ideológico, activista, entre otros.

Como resultado de este proceso surgieron nuevas utopías, abordando la cuestión medioambiental ya no desde las categorías ya conocidas como patriarcado, androcentrismo, sexismo y género. Sino desde una reflexión original y muy sugerentes sobre la civilización tecnológica que nos ha tocado vivir.  

Ante ellos tendremos que afirmar que este nuevo pensamiento, para algunos se vuelve teología indecente por no cumplir con los requisitos ya preestablecidos entre el machismo y el feminismo.

Una propuesta indecente

El ecofeminismo, intenta desenmascarar la realidad, se pide sacar a fuera todo aquello que no nos permite ir más allá, palabras, gestos, actitudes, que no permiten, ver en que se ha venido fallando y hacia dónde hay que caminar, para hacer una teología sin máscaras discursiva, a como hasta ahora ha venido ocurriendo. Si no, más bien de trata de pensar y pensarnos, y repensarnos, con otra mirada en la urgencia de la humanidad y del ecosistema, a como nos lo ha reflejado el COVID-19, que nos ha obligado a hacer el ejercicio de pensar, pensarnos y repensarnos una y otra vez.

Ante esto el ecofeminismo nos dice que la Teología tiene que estar marcada por la praxis. Al mismo tiempo ser consciente y basada en reflexiones y acciones que hablen del evangelio sin máscaras puestas. Desde donde no hay sexo dominante, ni credos religiosos casados con políticas e ideologías que atentan contra la vida y la dignidad de las personas.  Donde la religión no tiene que ser impuesta, y la libertad del ser humano se ve reflejada en sus decisiones. Y para eso es necesario no maquillar la realidad, sino que se presenta como tal y como ella es, sin tapujos, ni trampas, sino que nos muestre la realidad de la destrucción a la naturaleza y al ser humano por falta de trabajo, hambre y de las necesidades básicas, que se ven no satisfechas por políticas contrarias al mismos ser humano.

Ante esta dura realidad el ecofeminismo nos quiere sumergir dentro círculo contextual y hermenéutico, específicamente por medio de la sospecha cuestionando la forma de hacer teología en el contexto liberacionista tradicional.

La teología a lo largo de los años ha ido intentando responde a las distintas realidades que se presentan, aclarando e iluminando la realidad. Porque parte de la función de la teología es responder ante las crisis existenciales de la humanidad, no desde la teología

tradicional que se ha quedado en silencio antes los grandes problemas de la humanidad, sino desde la interdisciplinaria, para que no se quede sólo en la teorización del problema, sino que responda a la realidad como tal.  

En definitiva, el ecofeminismo lo que intenta es construir en conjunto, una nueva manera de entender y comprender el mundo, donde la responsabilidad, la igualdad y las acciones sean un reflejo de sostenibilidad social, política, económica, pero sobre todo comprometida con la humanidad y la ecología.

Bibliografía 

Gebara, I. (2000) Intuiciones ecofeministas, Graciela Pujol (trad.).  Madrid: Trotta. pp. 11-33 y pp. 133-149. Ancestro

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