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También somos otredad

También somos otredad

Por: Julio Ticay

«-En Nicaragua no existe tal cosa como el racismo, no problematicemos algo inexistente; que haya un caso aislado es otra cosa, estas son ideas de los progres (…). Bla, bla, bla, buuu».

¡Suave! Pongamonos los pantalones y hablemos claro, ¿No existe el racismo en Nicaragua? ¿O es que lo tenemos normalizado?

Las esferas más altas del poder social, nos venden la idea de una patria “multiétnica”, “multilingüe”, “tolerante”, en la que no hay cabida para el racismo, porque «todos nos tratamos como iguales»; pero la realidad dista de esta idea, porque el nica adora el canon de belleza europeo, los cuerpos firmes y moldeados a la perfección como hechos por los dioses del olimpo que ignoramos, y los rostros griegos y blancos de cualquier novela extranjera; adonizamos la idea del cuerpo ‘europeo’, a sabiendas de que nuestra composición étnica social, es mayoritariamente ‘Mestiza, morena, india, negra’.

Obviamos desde el pacífico, la existencia de culturas rica, que en contra de la hegemonía cultural del Pacífico central, luchan por consolidar y resguardar del olvido y la desprotección, la poca cultura que les va quedando, y que desde Managua se han empeñado en ‘exterminar’. Basta mencionar innumerables saqueos a territorios autóctonos, en el que figuras influyentes, y colonos sanguinarios, han saqueado, asesinado, tomado posesión, y usado como mina de recursos ‘inagotables’, a costa de la vida de los Mayagnas. Han querido implantar la lengua castellana y erradicar la presencia de las lenguas locales, obviando la existencia de sus riquezas lingüísticas; apropiándose, además, de espacios ancestrales y sagrados.

¡Señores, Nicaragua no es Managua! No es el pacifico adueñandose de la figura identitaria nacional, tenemos más de un rostro, y les aseguro que ninguno es de una Miss Universo (?).

Mi apellido y mis raíces son locales, chorotegas, y en lengua Mangue, tendrán un valor, pero al hablar con alguien ‘de la calle’, de este asunto, su reacción no sería más que de burla; «-pero, es que así somos los nicas» –dicen algunos. ¿No será más bien, que no nos hemos educado correctamente, y la ignorancia nos cobra el precio con la burla y la inmoralidad de la sátira?

«-¡Oe, es que vos sos miskito, seguro, porque como tanto los defendes!»

No, no soy miskito, pero creo en el valor de recopilar, y hacer manifiesto, la importancia para un proyecto nación, de la cultura más grande de nuestro caribe; un caribe que no nos pertenecía, que era únicamente de ellos, y que con la intención egoísta de expansión nos anexamos, durante el gobierno de Zelaya; y que ahora, inmersos en luchas que no provocaron, y no son de ellos, se ven obligados a migrar, o vivir en la miseria;  son procesos que además destruyen sus formas de vida tradicionales: lucha antiintervencionista de Sandino, la guerra fria, la revolución sandinista, Navidad Roja, Abril 2018, la destrucción de las selvas, y podriamos recopilar tantos de estos sucesos en estos años de anexión, que han desprotegido al ‘negro’ y al ‘indio’ ‘costeño’.

Y otra vez, ojalá te pregunten si somos racistas los nicas, y profundices en la idea de que el racismo no se expresa de manera intencionada, si no, de manera espontánea, en colectivo; como algo que fue implantado por muchas generaciones de ignorancia.

El masaya pelo ‘chirizo’, el/la negrx ‘murrucx’; confundir la medicina tradicional miskita, con extraños casos de brujería. Entendamos, que no son ‘dialectos’, son idiomas constituidos por sus hablantes, tienen un valor, una estructura, en la mayoría de casos también literatura, oral, escrita, y es deber del estado, protegerlas y divulgarlas, para una correcta alfabetización en lenguas locales, junto  con el español nicaragüense, procurando o no, una correcta inserción en la dinámica nacional; además de la promoción de la cultura, para educar al resto de la población y dar a entender que hay formas de vida diferentes a las nuestras, y que con otros ojos verán nuestras costumbres locales, del pacífico, y del norte, quizás (ojalá no), como vemos a las minorías étnicas y racializadas de nuestro pais. 

Las diferencias no significan que estamos en el camino de lo irreverente, significa que existe un universo de posibilidades, que el color de piel no es uno, y no es blanco el original. La identidad la construimos y cimentamos todos, todas, comprendiendo y valorando la diferencia del otro.

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