Madres adolescentes en Nicaragua

Madres adolescentes en Nicaragua

Por: Redacción Central

En Nicaragua la Tasa Especifica de Fecundidad Adolescente es de ochenta y cinco por cada mil adolescentes, esto según el Informe Consecuencias Socioeconómicas del Embarazo en la Adolescencia en seis países de América Latina y el Caribe realizado por UNFPA.

la psicóloga Yajaira Gutiérrez Orozco mencionó que “Las adolescentes embarazadas entre 10 y 15 años son quienes se encuentran más expuestas a desarrollar problemas de salud física y mental. La mayor repercusión se observa en la esfera personal y social, porque tienen que asumir un reto, que es el de ser madre, que no les corresponde a edad”.

Algunas consecuencias físicas que puede tener una madre adolescente son: preclamsia o hipertensión arterial, convulsiones, estados de coma, anemia, infecciones en las vías urinarias o de transmisión sexual, incluso parto prematuro o aborto indicó Gutiérrez Orozco.

Por lado, para Gutiérrez Orozco las consecuencias piscologías pueden ser estigmatización social a nivel familiar, escolar, social, religioso, violencia de género, baja autoestima, inestabilidad emocional y depresión causando deserción escolar; lo cual tendrá consecuencia en el área laboral en un futuro.

Inversión pública

Se estima que en el 2014 el Estado de Nicaragua destinó 20,864.22 millones de córdobas, equivalentes al 6.8% del PIB para educación, en inversión pública en niñez y adolescencia (IPNA). Esto supone, a la vez, una cantidad de C$111.85 por cada niño, niña y adolescente, así como una inversión per cápita diaria de $12.22.

Embarazo adolecente y educación

Según datos de la Encuesta Nicaragüense de Demografía y Salud (ENDESA) de los años 2011/2012 citados en la publicación Embarazo Adolescente en Nicaragua de FUNIDES, se encontró que el 84.7% de las adolescentes embarazadas no asiste a la escuela, ese mismo porcentaje era de 28.8% para adolescentes que nunca estuvieron embarazadas.

Jorge Mendoza, director Ejecutivo at Foro de Educación y Desarrollo Humano de Nicaragua; considera que “Hay un tratamiento en contra de las adolescentes embarazadas para estigmatizarlas y se les descalifica su ética y moralidad, sumado a que el sistema educativo nicaragüense no afina el mecanismo para la reinserción de las adolescentes embarazas”.

“Los docentes son los primeros que hacen bullying y discriminación en contra de las embarazas adolecentes, ´por la falta de conocimiento del enfoque de desarrollo y derechos humanos” indicó Mendoza.

¿Cómo prevenir el embarazo adolecente?

El informe Acelerar el progreso hacia la reducción del embarazo en la adolescencia en América Latina y el Caribe. Informe de consulta técnica realizado por la UNFPA, publicado en el año 2018. Algunas recomendaciones a los estados, centros educativos, familia y comunidad son:

  • Limitar el matrimonio antes de los 18;
  • Apoyar programas de prevención de embarazo basados en la evidencia que involucren a varios sectores y que apunten a trabajar con los grupos más vulnerables;
  • Aumentar el uso de anticonceptivos;
  • Reducir las relaciones sexuales bajo coacción;
  • Reducir la interrupción de embarazos en condiciones peligrosas;
  • Aumentar el uso de la atención calificada antes, durante y después del parto;
  • Incluir a las jóvenes en el diseño e implementación de los programas de prevención de embarazo adolescente;
  • Crear y mantener un entorno favorable para la igualdad entre sexos y la salud y los derechos sexuales y reproductivos de adolescentes.

¡Violencia machista y embarazos adolescentes!

Para María Teresa Blandón Gadea, socióloga y feminista del programa La Corriente “El problema con el embarazo en niñas y adolescentes, es que estos se dan por violencia, falta de educación sexual, falta de acompañamiento dentro de las familias. Esas criaturas que están empezando la vida, no están preparadas para ejercer la maternidad con todo lo que supone el ejercicio de importante función social”.

Blandón Gadea considera que es importante diferenciar el embarazo adolecente producto del abuso sexual del embarazo adolecente producto de una relación sexual consensuada con otro menor de edad. “Un adolecente no tiene relación sexual pensando que será papá o mamá, el problema es que llegan a ese momento sin educación sexual, muchas veces los chavalos y chavalas ni siquiera saben los riesgos, ni tienen idea de cómo funciona el ciclo menstrual y no conocen los métodos anticonceptivos”.

“Hay una política nacional de salud sexual y reproductiva que dejó el gobierno anterior y formalmente la retomó el gobierno Ortega – Murillo, pero solo la retomaron como producto de exportación para presentarla a organismos internacionales de derechos humanos, pero esta nunca se aplicó” mencionó Blandón Gadea.

Según los datos registrados por el observatorio de la organización Católicas por el derecho a decidir de Nicaragua durante el 2020 se registraron 11 adolecente asesinadas.

¡Población en riesgo!

Blandón Gadea indicó que actualmente no hay una estrategia clara y eficiente, por el contrario, los funcionarios públicos, como la ex ministra de salud, han dicho que los embarazos en adolescentes forman parte de la cultura nicaragüense, algo que también ha dicho la vicepresidenta Rosario Murillo; es decir hay una naturalización del abuso sexual, el embarazo y el ejercicio forzado de la maternidad para las niñas adolecentes.  

En el año 2015, la población de Nicaragua era de 6,2 millones de habitantes, de los cuales 42,5% era menor de 19 años (50.6% mujeres y 49.4% hombres) y el 61.4%, menor de 30 años; esto según el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE, 2016).

La niñez en Nicaragua vive en condiciones de vulnerabilidad, sin embargo, según el informe Nicaragua: inversión en educación, prevención y atención al embarazo en adolescentes del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales, la situación empeora a en hogares con mujeres que fueron madres adolescentes y con hijos menores de edad.

“La paternidad y la maternidad son funciones sociales muy complejas y para poder desarrollarlas de manera satisfactoria hay que tener algunas condiciones, las cuales no son solo materiales, también son piscoafectiva, emocionales, entre otras “. Concluyó Blandón Gadea, socióloga y feminista

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