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La esperanza es para Nicaragua

La esperanza es para Nicaragua

Por: Richards Muñoz

Sabemos que desde hace un tiempo atrás hemos esperado con ansias el momento de ir a votar en elecciones para presidente en nuestro país. Las elecciones presidenciales nicaragüenses deberían ser con una participación del 100% de los ciudadanos aptos para votar. Deben de ser libres, democráticas, con observación nacional e internacional para verificar su limpieza en las urnas.

Las próximas elecciones presidenciales deben de tener las máximas normas de libertad ciudadana para escoger al candidato de nuestra opción, libres de coacción, respeto por nuestra decisión, sobre todo libertad de conciencia incondicional.

Como nicaragüense y amante de La paz y lo que se llama democracia, anhelo fielmente un desenlace político satisfactorio para mi patria, llamo satisfactorio a una verdadera democracia, no disfrazada de demagogia, de izquierda, de colapsado comunismo. Deseo un presidente profesionalmente capacitado para desempeñar su cargo, no radical, no vengativo, no falso que nos quiera conquistar con regalía etc.

Nuestro nuevo presidente debe tener los más altos valores de dignidad humana, de

tolerancia y sobre todo un gran amor por su patria. ¡Y sufrida Nicaragua!

Hablando sobre dignidad humana y valores de nuestro máximo primer ciudadano o

(presidente), caben los primeros puntos de agenda sobre derechos humanos, derechos de propiedad, derechos de la salud, la educación y derechos de libre movilización de cada ciudadano.

Queremos escuchar del nuevo presidente un buen programa a la nación sería paz,

concordia, armonía y, un mensaje esperanzador de verdadera libertad y democracia, sin cárceles, sin reos políticos, ni crueldad a los opositores. Un verdadero cambio en todos los ámbitos y sin demagogia, política e hipocresía a mi pueblo.

Por más de doscientos años seguimos siendo el segundo país más atrasado en

Latinoamérica, como decía el ex presidente Enrique Bolaños, es hora que emerjan los jóvenes capacitados y asuman el reto del poder que hagan un cambio futurista de la Nicaragua de mañana, la Nicaragua de nuestros hijos porque la Nicaragua de hoy, nos asfixia, y no aguantamos más; es la hora de compartir ese compromiso para desarrollar la economía de esta rica nación.

En ese sentido tenemos que luchar, con convicción que todo este esfuerzo merecerá la pena.

¡Sólo así la patria se vestirá de orgullo azul y blanco!

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