Juventud…

Juventud…

Escrito por: Rolando Dávila Sánchez

El tema planteado era indagar sobre: los sueños y retos como joven nicaragüense. Más allá de un rango de edad, la juventud puede ser relativa a la definición de cada quién, un estado físico pero mental. Por ejemplo, hubo una de 34 años que ya no se siente joven mientras otra de la misma edad que aseguró sí serlo, la diferencia, quién sí se sentía joven no había trazado sus retos y sueños para este año, en las dos ocasiones que indagué, no cambió su respuesta. En cambio, la que no se consideraba joven respondió de dos formas, una su visión personal y la otra como nicaragüense; hace pensar que, al hablar de la pertenencia a nuestro terruño, indudablemente se concibe cómo una pregunta política, o es un tema que en nuestro contexto está siempre presente. Mantendré esa distinción. Sus sueños personales son el de terminar su casa, cambiar de trabajo, pasar más tiempo con su abuela y ahorrar. Las metas personales en común, la casa es nuestro castillo, el hogar, mejorar de trabajo cuando se requiere, el tiempo en familia mientras se pueda y el ahorro en caso de lo imprevisto. Como nicaragüense, el sueño para el país es el de una ciudadana, mejorar las calles, que haya más hospitales, cambiar de presidente y que existan albergues para niños. Una lista corta, pero en la coincidimos, a la que sólo le sumaríamos (depende de dónde se hable, para algunos habría uno que sería inamovible).

Los retos para quién ya no se cree joven, a nivel personal e inmediato, es el de ser más agresiva como promotora de ventas, enlazado al sueño sobre el trabajo. Como ciudadana, hacer conciencia para no botar las aguas residuales en las calles, unido a su sueño adjunto, el cual forma parte de su odisea cotidiana por la cual inician las perspectivas de cambio.

De la disparidad de dos personas de la misma edad, con visión distinta de sí mismas respecto a la juventud, encuentro a uno que no se considera joven, pero por la edad dice sí serlo, 24 años. Su aspiración es puntual pero no tan sencilla (depende de dónde se hable, a algunos sí les parecería, son esos algunos que llevan más de un año precisamente hablando): el reto es participar en política y un día ser agente de cambio, unido al sueño de ser un agente de cambio y fomentarlo. Sin mucha dialéctica, lo concreto. Hubo otro, de 18 años, joven, a iniciar la universidad, su reto es superarse, sueña con ser un profesional; como otros tantos en la misma etapa, a lo inmediato. El último, de 25 años, joven, escueto pero enfocado, su reto y su sueño son uno mismo: estudiar una maestría.

Salvo casos particulares, la coincidencia nos une, a todos, a todas, joven o no, en la etapa que nos encontremos, si lo que nos aqueja es un símil, el deseo también lo es, con algunos puntos variantes. Como nicaragüenses el reto es el mismo, sea que se vea o no, la pared ahí está, para algunos de concreto, como un mural o hasta de vidrio; el sueño es igual, inalterado desde hace dos generaciones, que no haya una tercera.

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