Sobre la salud mental…

Por: Equis.
Por la creciente ola de suicidios reportados en Nicaragua, el tema de “salud mental” ha tomado mayor fuerza y desde hace varios años atrás es el tema de moda. Sin embargo, hablamos de salud mental como si ahora se tratara de un privilegio el tenerla, como si por defecto naciéramos “dañados” de fábrica.
Ahora, una de las carreras más rentable es la de ser psicólogos porque todos necesitan uno, al menos una vez en la vida, sin mencionar todas aquellas terapias holísticas que buscan proponer un camino que nos conduzca a la paz mental y el equilibrio emocional, a su vez existen aquellos psicólogos que se encargan de crear clientes eternos para asegurar cierto estilo de vida a largo plazo, también de los mismos psicólogos que necesitan ser atendidos; yo misma he necesitado la guía de más de alguno en mi proceso de desprogramación mental; sin embargo también he visto cómo casos específicos solo se ofrece una “solución” momentánea sin tratar el problema de raíz. Mi intención es ir más allá, ya no ofreciendo alternativas que funcionan como analgésicos del dolor sino más bien excavar más profundo e intentar llegar a la raíz del verdadero problema.
Es iluso pretender que abordaré la profundidad del tema, sin embargo busco sembrar la semilla a los que me lean por lo menos para que se planteen preguntas similares a las que yo me hago, ver más allá y profundizar sobre lo que de verdad está pasando.
Si hablamos de salud mental, hablamos de vivir en un estado de equilibrio y bienestar emocional, social, psicológico que nos permite habitar en armonía brindándonos mayor confianza frente a la vida, manejando con resiliencia las diferentes situaciones adversas que podamos enfrentar. El ser humano por naturaleza tiene un deseo intrínseco a su existencia y es VIVIR EN LIBERTAD, explorar con curiosidad el mundo que lo rodea y de la misma forma descubrir su propio potencial, sus dones, talentos y limitaciones.
Vivir su propio proceso de individuación sin influencias externas que busquen moldearlo a imagen y semejanza de una Autoridad que busca su propio beneficio. Esta Autoridad reviste tres grupos de obligaciones, la primera en su forma política (el Estado), la segunda la forma económica (la Propiedad y/o capitalismo) y la tercera en la forma moral (la religión, entendiéndose en todo lo que, en principio y hecho, encadena o paraliza la razón, los sentidos y la voluntad).
Desde que nacemos (y desde antes) empezamos a recibir programaciones que nos
predisponen a vivir la vida con una perspectiva más oscura, con miedos e inseguridades, con desconfianza y negatividades; Si observamos con atención y paciencia cómo se comportan los niños a muy temprana edad vamos a ver que ellos quieren descubrir el mundo por sí solos, no tienen miedo, tienen una imaginación infinita, no viven en el pasado, tienen la facilidad de perdonar y sobretodo aman por naturaleza, pero entonces, ¿qué es lo que se interpone entre una crianza consciente y saludable y otra que menoscaba el desarrollo de nuestro potencial humano? Hago referencia a esto porque, como muchos profesionales de la salud mental sabrán que, la mayoría de los problemas emocionales que enfrentamos de adultos tienen origen en cómo y en qué ambiente se desarrolló nuestra infancia, porque es donde se asientan los fundamentos que sostendrán nuestra vida de adultos, pero ¿qué pasa cuando esos fundamentos están basados en dogmas y en doctrinas que solo buscan controlar y manipular para fines enteramente egoístas?.
Los altos índices de personas viviendo en estados ansiosos y/o depresivos así como los desenlaces fatales de suicidios no se debe valorar de una forma superficial; y para entender desde la raíz de porqué la salud mental está en decadencia, no solo en Nicaragua, sino a nivel mundial, se debe hacer una crítica objetiva y directa al sistema de organización social que se basa en una Autoridad que impone y oprime, que se interpone entre una crianza que puede catapultar al niño a tener una vida de adulto equilibrada y saludable o puede socavar de tal forma que su vida de adulto sea un infierno.
El ciclo es este; desde muy niños nos matriculan en un sistema educativo que nos enseña a estar quietos, a repetir sin cuestionar, a guardar silencio, a reprimirnos; luego nos encierran en la red de las leyes, reglamentos, prohibiciones y obligaciones, nos convierten en súbditos, contribuyentes. Para entonces entrar en medios de producción, de transporte, de cambio; -la propiedad es la autoridad sobre las cosas, consagrada por la legislación y sancionada por la fuerza, para el propietario, el derecho de usar y abusar, y para los no poseedores, la obligación, si quieren vivir, de trabajar por cuenta y provecho de los que han robado todo-
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“La riqueza de los unos, dice J.B Say, economista liberal, está amasada con
la miseria de los otros”.
Entramos a un sistema capitalista que nos hunde en un trabajo eterno con ideología de consumismo para satisfacer necesidades que no son reales y mantenernos endeudados mientras los de arriba amasan riquezas a costa del bienestar de la mayoría. Y por si fuera poco, a este ciclo se suma el dogma de la religión, como tercera forma de autoridad, -que pesa sobre el espíritu y la voluntad; entenebrece el pensamiento, desconcierta el juicio, arruina la razón y avasalla la conciencia, el dogma (religioso o laico) resuelve desde lo alto, decreta brutalmente, aprueba o condena, ordena o prohíbe sin apelación, la Religión enseña e impone una moral en perfecto acuerdo con la moral codificada, guardiana y protector de la Propiedad y del Estado-.
Estas formas denautoridades, que probablemente no son todas, pero sí las esenciales, buscan enajenar el pensamiento humano para tener el control y manipular a su gusto y antojo para que los que tienen más tengan más y los que tienen menos cada vez tengan menos.
NO es descabellado pensar que la decadencia de la salud mental es tan solo una reacción natural del ser humano frente a tantas formas de opresión y negación a su derecho de nacimiento de vivir en libertad y en bienestar integral, con plena independencia de sus movimientos para poder dirigirse hacia los destinos que convertirán al infierno terrestre en un lugar de felicidad.
Frente a esta problemática real el acto más grande de amor y revolución es que desde nuestra individualidad volvamos al origen, a conectar con nuestra esencia más pura, cuestionar lo que nos han dicho que es incuestionable, tomar el control de lo que está en nuestras manos, como priorizar nuestros días de descansos frente a un sistema economico que busca absorber toda nuestra energía, y en esos espacios donde tenemos derecho a no hacer nada, a tener y vivir la pereza sin culpa, permitirnos la autoexploracion y el autodescubrimiento de lo que nos hace felices, dejar a un lado el pensamiento de alta productividad; es reencontrarnos con nuestros cuerpos, calmar nuestros sistemas nerviosos que por años ha vivido en modo supervivencia y lucha, porque aunque no seamos conscientes el cuerpo tiene consciencia propia y memoria de emociones que hemos reprimido que luego resultan en enfermedades psicosomáticas. Volver al origen es conectar con la Madre Tierra, la que nos alimenta, la que nos provee el agua, todo lo que necesitamos para sobrevivir, es desarrollar o despertar esta conciencia de lo simple, de lo que nos enseñaron nuestros abuelos de sus propios estilos de vida más ancestral, más conectado con la Naturaleza; despojarnos de todo lo que consumimos y que realmente no necesitamos, lo que empaca el sistema y te lo vende con una presentación más bonita haciéndote creer que eso te hace tener un mejor estilo de vida cuando todo lo que necesitamos es aprender a cultivar nuestros propios alimentos, y por muy utópico que suene, el proyecto de huertos caseros siempre será un buen comienzo para expandir nuestra conciencia y alcanzar un estilo de vida más armonioso y equilibrado, habitando en la conexión real que tenemos con todo lo que nos rodea, que va más allá de las pantallas; que esto se ha convertido en otro método de manipulación, todo lo que te muestra el algoritmo en el teléfono es para mantener tu atención ahí, porque bien saben que donde pones tu atención pones tu energía, por eso los bajos niveles de las hormonas de la felicidad, en niños, adolescentes y adultos porque la idea es mantenernos desconectados de nosotros mismos, de nuestro propio potencial. Es una problemática que nos afecta a todos, y cómo vivimos en una sociedad donde la mayoría están cansados, las nuevas niñeras son las pantallas, entonces los niños crecen con grandes vacíos emocionales.
Como ven, se trata de todo un engranaje que no se puede separar y responsabilizar solo a un eslabón de toda la cadena, la esperanza es que a nivel individual, cada uno tome responsabilidad y encuentre el equilibrio en medio de este sistema que nos han impuesto y desde ahí el cambio es verdaderamente posible. Por fortuna cada vez hay más herramientas y personas dispuestas a compartirlas que nos muestran el camino para lograr este balance interior para enfrentar los desafíos de esta sociedad, partiendo de la intención de ser guías, de compartir desde la experiencia propia las habilidades que nos ayudarán a iluminar nuestro propio camino y encontrar nuestra guía interior.
“Todos los seres humanos, sin ninguna excepción merece vivir en un bienestar sin cesar creciente, y a una libertad siempre más completa.

