Seleccionar página

LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL: ¿AYUDANTE O SUSTITUTO DEL DOCENTE?

LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL: ¿AYUDANTE O SUSTITUTO DEL DOCENTE?

por: Fernando J. Treminio

La irrupción de la inteligencia artificial como herramienta tecnológica del presente siglo brinda la oportunidad de facilitar el proceso de aprendizaje para docentes y estudiantes. No obstante, si no se realiza un uso responsable y eficaz de dicho recurso, puede haber mayores desventajas que ventajas en lo que a alcance de competencias se refiere. Por tanto, este escrito tiene como propósito valorar las buenas prácticas relacionadas a la utilización de inteligencia artificial en los procesos educativos, así como los alcances y limitaciones que esta presenta. Para ello, se argumentará con base en los aportes de autoridades académicas y expertos en el tema sumando las experiencias propias en dicho campo a través de información veraz que permita el departimiento de ideas en torno al tópico en cuestión.

El docente actual tiene ante sí una disyuntiva relevante: ir al corriente de los avances tecnológicos, lo que implica no solo conocerlos, sino también, apropiarse de su uso y los beneficios y riesgos que conllevan en su estudiantado y su práctica docente. Específicamente, en los últimos años, la aparición de la inteligencia artificial ha facilitado el estudio gracias a su proceso de respuesta rápida ante solicitudes realizadas por sus usuarios. Muchos de ellos son estudiantes, quienes han encontrado en ella, un aliado inseparable en la realización de sus deberes escolares.

Por otro lado, los docentes tienen ante sí una herramienta que facilita su labor en gran medida, pues todo el esfuerzo que invertían antes en la planificación y programación didáctica, búsqueda de estrategias y diseño de instrumentos de evaluación para los aprendizajes se ha reducido significativamente. Gracias a ello, el trabajo se realiza en menos tiempo y hay menos desgaste mental por parte de los maestros.

Sin embargo, es necesario realizar la siguiente pregunta: ¿hasta qué punto está siendo la inteligencia artificial un ayudante del trabajo pedagógico? O mas bien, ¿se ha convertido en un sustituto del docente? Primero, hay que destacar que un programa o software no analizará la información ni los contextos de la misma manera que un ser humano. La inteligencia artificial no conoce el entorno de los estudiantes en su casa ni la escuela, por lo tanto, no puede comprender cómo eso afecta su aprendizaje. En cambio, un docente comprometido sí puede hacerlo, es por eso que puede valerse de la inteligencia artificial como un soporte, mas no, como proveedor de soluciones.

A este respecto, (Puche-Villalobos, 2024) afirma: “la inteligencia artificial no solo tiene el potencial de transformar la forma en que se enseña y aprende, sino también de mejorar los procesos mentales de las personas al ofrecer experiencias educativas más efectivas, personalizadas y estimulantes”. Es decir, la inferencia de la inteligencia artificial representa un cambio en el paradigma educativo, pues ofrece nuevas experiencias y formas de aprendizaje.

Además, hay que tener en cuenta que la inteligencia artificial funciona como un procesador o sintetizador de la información que existe en los buscadores de Internet, así que, no siempre dará respuestas exactas. Incluso, ella misma lo dice luego de iniciar un chat en el que estén envueltas opiniones conflictuadas o sobre las que haya datos que difieren entre sí. Es decir, no siempre sus respuestas serán confiables. El usuario debe tener conocimiento previo sobre el tema o el objetivo que persigue para obtener datos confiables. Así como la redacción precisa de los promts.

 Desde otra perspectiva, el uso consciente y debido de la inteligencia artificial en un contexto educativo favorece el proceso de aprendizaje y contribuye a la dinamización del desarrollo de las clases. Existen programas y aplicaciones con los que el docente puede obtener una variedad de opciones que le permitirán adaptar su enseñanza. Por ejemplo, IAs como ChatGPT o Perplexity pueden ser usadas como fuente de información. Otras como Renderforest, pueden ser usadas para generar videos a partir de ideas o textos, incluyendo audio.

  La transformación educativa no solo es una realidad, sino, una necesidad. Vivimos en la era de los nativos digitales y es inadmisible que los docentes no adquieran habilidades tecnológicas para atender especial y adaptativamente a una generación cuyo principal enfoque son las pantallas, el contenido de influencers en redes sociales y pasar su tiempo jugando video juegos. Por ende, el docente debe estar inmerso en una constante actualización tecnológica y didáctica, debe analizar si su metodología y recursos están adaptados a las características de las generaciones actuales y la efectividad de las mismas.

  Un maestro que asume los principios pedagógicos del siglo XXI y que lidera su práctica docente desde la inevitabilidad del cambio es aquel que desaprende, ajusta, mejora y resignifica sus métodos con la meta de aportar aprendizajes significativos en una generación que demanda mayor innovación y creatividad en un contexto en el que los recursos audiovisuales son más atractivos que un libro impreso o una charla extendida.

Sobre eso, (Administración Nacional de Educación Pública, 2024) dice: “la implementación efectiva de estas herramientas requiere un esfuerzo concertado por parte de las comunidades educativas. En este sentido, es esencial resignificar nuestras aulas, transformándolas en espacios dinámicos de aprendizaje que fomenten la curiosidad y la exploración”. En otras palabras, el uso ético y responsable de la inteligencia artificial abre el camino hacia una educación que, en vez de carencias, supere brechas y fije la vista en oportunidades de ampliación y mejora en cada una de sus modalidades y políticas educativas.

Para lograrlo, es fundamental que los programas de formación docente aborden el manejo y ejecución de la inteligencia artificial en las distintas facetas del quehacer educativo. Por ejemplo, en vez de tratar el tema solamente con teoría, se deben implementar dinámicas activas y participativas en las que los docentes aprendan a crear actividades, sugerencias y evidencias de aprendizaje, de tal manera que la inteligencia artificial solo sea un soporte de los verdaderos mediadores de la educación que son los docentes.

Hablando de esto, (Rivas, 2025) menciona: “La llegada de estas posibilidades invita a pensar nuevos escenarios donde combinar estrategias institucionales con oportunidades enriquecidas en el hogar mediante el acceso a la tecnología”. Esto se refiere al traslado del aprendizaje de un aula de clase hasta el hogar. Mejor dicho, la inclusión de la inteligencia artificial en la educación, permite la conexión de docentes, estudiantes y maestros desde cualquier ambiente, contribuyendo así al autoaprendizaje del estudiante y el involucramiento de la familia desde casa.

En suma, el empleo asertivo de la inteligencia artificial en la educación representa una oportunidad histórica para fortalecer la labor docente y ampliar las posibilidades de aprendizaje. No se trata de sustituir la figura del maestro, sino de brindarle herramientas que le permitan optimizar su tiempo, innovar en sus metodologías y atender mejor las necesidades de cada estudiante.

No obstante, esta integración no está exenta de retos. El riesgo de la dependencia excesiva, la desigualdad en el acceso y la posible pérdida del contacto humano son aspectos que deben considerarse con seriedad. Para evitar que la IA se convierta en un sustituto deshumanizado del trabajo pedagógico, es indispensable que su uso esté guiado por principios éticos, criterios pedagógicos sólidos y una comprensión profunda del contexto socioeducativo del estudiante.

Por ello, es imprescindible que los sistemas educativos impulsen la formación continua del profesorado en el manejo responsable de la IA, integrando prácticas activas que fomenten la creación de estrategias, recursos y actividades donde la tecnología sea un apoyo y no el centro del aprendizaje. Vista como una aliada estratégica, la inteligencia artificial abre el camino a un modelo educativo más conectado, creativo y colaborativo, capaz de responder a las exigencias de una sociedad en constante transformación. La clave está en equilibrar innovación tecnológica con humanidad pedagógica, garantizando que el futuro de la educación mantenga su esencia: formas personas críticas, creativas y comprometidas con su progreso.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Videos Recientes

Cargando...

Revista digital