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La última canción

La última canción

Por Taryna Valverde.

Cuando murió mi padre, no quise entrar a su cuarto.

Durante tres días permaneció intacto: la camisa sobre la silla, sus chinelas debajo de la cama y aquella vieja radio que nunca permitió que nadie tirara.

Decía que una casa sin música se llenaba demasiado rápido de silencios.

La cuarta noche entré.

Busqué el álbum familiar entre sus cosas y al mover una caja, la radio cayó al suelo. Pensé que se había roto. Sin embargo, después de un chasquido, comenzó a sonar “Nicaragua mía”.

Me quedé quieta.

Mi padre la cantaba cuando yo era niña. La había aprendido de mi abuela, que la cantaba mientras cocinaba, cuando todavía la pobreza no tenía nombre y las despedidas parecían siempre temporales.

Entonces recordé algo que había olvidado.

Mi padre no cantaba para acompañar las tardes.

Cantaba para recordar.

La canción siguió sonando y por un instante, la casa dejó de ser la casa vacía de un hombre muerto. Volvieron las voces de la infancia, el olor del café, el patio después de la lluvia, los viajes en bus, las fiestas del barrio, los domingos con marimba a lo lejos, los desfiles de la escuela.

Y comprendí que mi progenitor había vivido dentro de una canción.

Mi abuela también.

Quizá yo.

Apagué la radio.

El silencio regresó, pero esta vez no me dio miedo.

Antes de salir, descubrí un casete escondido detrás del aparato. Lo puse.

Primero escuché la voz de mi abuela.

Después, la de mi papá.

Y finalmente, una niña cantando desafinada.

Era yo.

No recordaba aquella grabación.

La cinta terminó con una risa de mi padre.

Entonces entendí algo que ninguna canción me había enseñado:

que Nicaragua no era solamente la tierra que heredamos.

También era la memoria que nos enseñaron a cantar.

Y aquella noche, por primera vez desde que murió mi papito, volví a darle play.

No para escucharla.

Para volver a casa y a los recuerdos felices del ayer.



Taryna Esther Valverde Flores, nació enManagua, Nicaragua. Escritora, poeta y apasionada de la lectura. Miembro del Movimiento Internacional: El Universo de Letras Poéticas. También es parte del Círculo de Lectura Leonel Rugama del Palacio Nacional. Estudió técnicas poéticas y narrativas en el centro cultural y politécnico José Coronel Urtecho.

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